Tractament de les imatges

Bloc de Pensament i autosensibilització, que va començar per pura necessitat de sobreviure, en un món força mancat de curiositat per saber coses, quines ?..... qui som ? .... on som ?... que fem aquí ? ... cap on anem o a on volem anar ? ....... el nostre temps és curt , cal aprofitar-ho. Aturar-se a pensar, un moment ,abans d’ agafar un camí o un altre, compartir coneixements i experiències ....com aquests camperols francesos de finals del XIX. Està clar que parlen de política, un vol convençer a l' altre, però la meitat escolta amb atenció i tots comparteixen idees....

diumenge, 17 d’abril de 2016

ESTAMPA (1928-1938) : La Catalunya Republicana, Pola Negri i Raquel Meller


 La revista Estampa fue una publicación semanal ilustrada de reportajes sobre crónicas de actualidad nacional e internacional nacida como un proyecto editorial de Luís Montiel de Balanzat, ingeniero madrileño y monárquico moderado, y un entusiasta de la técnica, las máquinas y el progreso. Este personaje, que se había iniciado en el mundo de las artes gráficas a través de Papelera Madrileña y la imprenta Gráficas Excelsior, adquirió los talleres de Sucesores de Rivadeneyra, unas instalaciones que le permitieron imprimir publicaciones oficiales como La Gaceta de Madrid y el Diario de Sesiones. Adquirió también nuevas rotativas de heliograbado y reestructuró los talleres, mecanizando y electrificando todo el proceso de producción.
El primer número salió a la luz el 3 de enero de 1928, y desde un principio cumplió con las pretensiones que respondían a su subtítulo “Revista Gráfica y Literaria de la Actualidad Española y Mundial”, con reproducciones gráficas de calidad excelente. Montiel colaboró mediante concierto con Antonio García de Linares, el cual dirigió la revista solamente un par de meses pero consiguiendo en este breve espacio de tiempo una tirada de 100.000 ejemplares. A partir del número 10, el mismo Montiel se hizo cargo de la dirección de la revista, dejando la función de jefe de redacción al periodista Sánchez Ocaña. Transcurrido un año, se llegaron a los 200.000 ejemplares, lo que igualaba a fuertes competidoras de la época como eran las revistas Blanco y Negro y Nuevo Mundo


El criterio editorial que guió Estampa desde su creación fue el de llegar al gran público, y para ello hizo falta un ademán moderado, sin compromisos políticos evidentes, de manera que resultó casi imposible no encontrar en ella ningún referente ideológico explícito más allá de posiciones entendidas como comunes por un amplio abanico de población, como eran el sentimiento religioso o el patriótico. La revista Estampa tuvo la intención declarada desde un primer momento, de ser la revista de todos y para todos centrada en las informaciones gráficas sobre acontecimientos curiosos, pintorescos o exóticos, en noticias sobre gente famosa y en abundantes reportajes sobre la cotidianidad, con la cual se identificaron los lectores.
Desde el primer número, la revista se decantó hacia un público femenino y sin ser ni una revista femenina ni una revista realmente feminista, se interesó por el papel de la mujer en la sociedad del momento, destacando su incursión en profesiones hasta aquél momento reservadas al hombre. Otro rasgo importante fue que a pesar de editarse en Madrid, la publicación no mostraba un talante excesivamente centralista, sino que dio información gráfica de todo el estado, haciéndose eco en sus reportajes, de intelectuales y políticos catalanes, vascos o gallego, siempre desde un tono de respeto e incluso de admiración.



Una característica distintiva de la revista fue la gran cantidad de fotografías que llenaban las páginas de la publicación. En un primer momento, entre 1928 y 1930 pareció haber una disparidad de formas y de estilos. Hubo gran cantidad de colaboradores gráficos, generalmente fotógrafos que tenían galería abierta en alguna ciudad mínimamente importante y que enviaban imágenes sueltas que daban cuenta de los acontecimientos provincianos de cierta relevancia social. Estas fotografías se presentaron como notas gráficas en una especie de álbum visual. Fue la fotografía de reportaje la que tuvo mayor presencia en la revista, o al menos la de mayor peso en el tratamiento editorial.
Entre finales de 1930 y principios de 1931 se hizo evidente un cambio en la revista. Diversos fotógrafos habituales dejaron de publicar con la misma asiduidad. Hubo también una cierta renovación en los colaboradores gráficos de provincias y un aumento notorio de las fotografías de agencia, aunque a partir de 1932, dejaron de tener aquel carácter melifluo, chocante o exótico para convertirse en más cosmopolitas. Entre 1931 y 1932 parece que la fotografía de reportaje tuvo menor presencia que en la etapa anterior. Sin embargo, se produjeron trepidantes acontecimientos que estaban sucediendo en España. La revista llevaba abundantes páginas de notas gráficas, en realidad reportajes sobre aquellos acontecimientos (quema de conventos, huelga general, etc.) realizados por diferentes fotógrafos.


En la Prensa de Aquel dia     (informació trete del bloc)
























































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